
Si ya hemos decidido que es preciso utilizar recursos técnicos para controlar el uso del ordenador, debemos plantearnos en qué medida queremos hacerlo. El control puede consistir en una limitación de acceso por medio de contraseña que nos da el propio sistema operativo, puede ser un control de tiempo en función del usuario que accede al ordenador, lo que nos obligará a crear cuentas de usuario para cada persona, y mantener una cuenta de administrador para gestionar todas las demás. Por último, podemos ir más allá, e instalar programas que monitoricen toda la actividad de cada usuario en el ordenador: los programas utilizados, las páginas web visitadas, las conversaciones mantenidas, etc. Esto exige programas de pago único o de suscripción. Por último, podemos aspirar a tener un acceso remoto al ordenador de nuestra casa para ver en directo lo que están haciendo nuestros hijos. Estos programas pueden ser gratis o costar dinero dependiendo de las prestaciones que ofrecen. En el caso extremo y extraño de que todo esto no nos parezca suficiente, podemos instalar máquinas o programas espías que recojan absolutamente toda la actividad que se produce en nuestro ordenador, incluyendo contraseñas tecleadas, acceso restringidos, etc. Estos sistemas de espionaje tienen, según mi opinión, dos peligros potenciales: uno, es que nos enteremos de cosas para las que no estábamos preparados, que nos escandalicen o que nos desborden, haciendo que nuestras reacciones sean desmesuradas, negativas y poco conciliadoras. Otro peligro es que los chicos descubran que son espiados. Serán conscientes de la poca confianza depositada en ellos y buscarán estrategias para lograr sus objetivos esquivando los controles adultos.
Amigo es un programa de control parental que ofrece varias posibilidades. Por un lado es un programa de filtro que puede limitar el acceso a determinadas páginas web y a programas o a acciones que pueden realizarse con el ordenador. Por otro lado registra toda la actividad del equipo de forma que el administrador puede saber todo lo que se ha hecho con el mismo. Por último, permite ver literalmente la pantalla del ordenador con la actividad que se estaba produciendo en un momento concreto. Es un programa muy fácil de instalar y de gestionar ya que sus autores dicen haberlo diseñado para padres que no tienen grandes conocimientos de informática. El programa está en castellano y una licencia para un ordenador cuesta 68 euros.
Icard es un software de control parental con muchas opciones: controla el tiempo de utiliación del equipo y de Internet de cada usuario, permite limitar el acceso a programas y contenidos del propio ordenador, permite ver la actividad que han desarrollado los usuarios: programas utilizados, páginas web visitadas, etc. Los autores prometen una configuración sencilla y está en castellano. No es fácil de adquirir, pero es muy económico. Cuesta alrededor de 20 euros. Funciona con Windows XP.

Si los menores se quedan en casa y el ordenador está en funcionamiento y sin protección por contraseña es posible que queramos hacer una visita desde el lugar en el que nos encontramos para asegurarnos de que todo está en orden y no se está haciendo un uso indebido de los equipos.
Incluso podemos bloquear el ordenador o apagarlo si así lo deseamos. El funcionamiento de todos estos programas es similar: se instala en el ordenador doméstico un pequeño programa y otro en el equipo desde el que se quiere acceder. Si los dos ordenadores están conectados a internet, se puede acceder al equipo de casa desde el trabajo, desde una biblioteca, desde un cibercafé desde un hotel, y manejar nuestro equipo sin limitaciones. En realidad este tipo de programas nacieron para llevar a cabo el mantenimiento de equipos informáticos a distancia: los técnicos de las empresas informáticas pueden realizar todo tipo de instalaciones, configuraciones y reparaciones sin salir de sus oficinas.
El programa que hoy comentamos, Logmein, ofrece una ventaja sobre otros de sus mismas características: sólo hay que instalar sóftware en el equipo de casa. Esto es imprescindible si no podemos o no queremos instalar programas en el ordenador que está a nuestra disposición. El acceso remoto a nuestro equipo se realiza a través de cualquier navegador de Internet. En su versión gratuita nos ofrece opciones más que suficientes para lo que queremos hacer: manejar el escritorio de nuestro ordenador como si estuviéramos en casa, supervisar la actividad y bloquear o apagar el equipo. En la versión de pago se pueden pasar archivos de un ordenador a otro, o reproducir archivos multimedia, o llevar a cabo otras funciones que se alejan de nuestros objetivos.
Siempre que se accede a un ordenador, aparece un mensaje de advertencia en el que se explica que alguien está manejando el equipo desde el exterior. Esto es importante, porque no estamos hablando de un sistema de espionaje, sino de un medio de supervisión. Los menores saben que en cualquier momento pueden ser vistos por sus mayores y esto les lleva a ejercer un cierto autocontrol. Pero al mismo tiempo saben cuándo son supervisados, lo que mantiene intacta su confianza: no van a ser observados anónimamente.
Enlace a la página del producto: LogmeIn
Optenet ofrece dos productos que básicamente tienen como objetivo el filtrado de contenidos de páginas web y también la limitación del tiempo de navegación en función del perfil del usuario del ordenador. Las labores de filtrado también se extienden a las descargas, de forma que se pueden limitar las realizadas desde los navegadores o desde programas p2p. La diferencia entre los dos productos es que el más completo dispone de un antivirus que protege el equipo de infecciones de todo tipo. Las dos versiones pueden instalarse en castellano y funcionan sin necesidad de configuraciones extraordinarias, por lo que puden ser manejadas por personas que no tienen conocimientos informáticos.
OPTENET Webfilter PC la versión más sencilla, tiene un precio de 39 euros al año.
OPTENET Security Suite PC, la versión con antivirus, tiene un precio de 59 euros al año. Las dos funcionan con Windows Xp y Vista.