Software de control parental

Si ya hemos decidido que es preciso utilizar recursos técnicos para controlar el uso del ordenador, debemos plantearnos en qué medida queremos hacerlo. El control puede consistir en una limitación de acceso por medio de contraseña que nos da el propio sistema operativo, puede ser un control de tiempo en función del usuario que accede al ordenador, lo que nos obligará a crear cuentas de usuario para cada persona, y mantener una cuenta de administrador para gestionar todas las demás. Por último, podemos ir más allá, e instalar programas que monitoricen toda la actividad de cada usuario en el ordenador: los programas utilizados, las páginas web visitadas, las conversaciones mantenidas, etc. Esto exige programas de pago único o de suscripción. Por último, podemos aspirar a tener un acceso remoto al ordenador de nuestra casa para ver en directo lo que están haciendo nuestros hijos. Estos programas pueden ser gratis o costar dinero dependiendo de las prestaciones que ofrecen. En el caso extremo  y extraño de que todo esto no nos parezca suficiente, podemos instalar máquinas o programas espías que recojan absolutamente toda la actividad que se produce en nuestro ordenador, incluyendo contraseñas tecleadas, acceso restringidos, etc. Estos sistemas de espionaje tienen, según mi opinión, dos peligros potenciales: uno, es que nos enteremos de cosas para las que no estábamos preparados, que nos escandalicen o que nos desborden, haciendo que nuestras reacciones sean desmesuradas, negativas y poco conciliadoras. Otro peligro es que los chicos descubran que son espiados. Serán conscientes de la poca confianza depositada en ellos y buscarán estrategias para lograr sus objetivos esquivando los controles adultos.