Curiosamente, el estudio surge de una iniciativa que busca combatir la obesidad infantil y que se fijaba en el sedentarismo como uno de los elementos que hay que controlar. Pese a que la muestra ha sido elevada (más de 1.000 menores han sido investigados), y que se ha trabajado tanto con los menores como con sus padres y también con jóvenes adolescentes, los investigadores quieren matizar que la relación causa-efecto no es absoluta y que hay otros muchos factores que pueden influir en los déficits de atención de los menores. De hecho, muchos menores que pasan más de cuatro horas diarias frente a la pantalla no manifiestan ningún problema de atención. Lo que sí resulta razonable es hacer caso a la Asociación Americana de Pediatría que recomienda que los menores no estén más de dos horas ante la televisión o la videocónsola, que se alimenten saludablemente y que hagan actividades al aire libre. |
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El diario