El mosquito, un sonido de ida y vuelta

Aparece una noticia en el diario Público en la que se habla de "armas de control social". En concreto la noticia surge porque en A Coruña, una instalación artística va a utilizar el denominado "mosquito",  un artilugio que emite unos sonidos que resultan insoportables para las personas jóvenes. En la ciudad se han multiplicado los rumores que apuntaban a que esta actividad no era más que el ensayo general para la implantación del aparato en los lugares en los que no se quiere la presencia de jóvenes, por ejemplo, en las zonas de botellón.  La medida no es nueva. En numerosas ciudades europeas se hace uso de esta herramienta para disolver a los jóvenes o para mantenerlos alejados de determinados enclaves (tiendas, bancos, etc). Ya hace unos años una empresa británica de seguridad promocionó el invento, al que llamó "mosquito", porque el sonido que produce recuerda el zumbido de las alas de este animal. El producto se comercializó por toda Inglaterra y después ha saltado a Francia  y a otros países, donde su presencia no ha pasado desapercibida y ha generado agitadas polémicas. Dos son las cuestiones que preocupan ante este tipo de control social: una, que medidas de este calado parecen criminalizar a los jóvenes como colectivo . Las otras cuestiones tiene que ver con la salud. No en vano se somete a los tímpanos de los jóvenes a sonidos de alta frecuencia de forma continuada. Por supuesto, el debate está servido: ¿Son eficaces estas medidas?¿Está justificado su uso?.

Pero el asunto tiene otra vertiente que puede resultar muy sugerente: casi al mismo tiempo que se comercializaba el emisor de sonidos para dispersar a los jóvenes, empezó a venderse un tono para jóvenes que tiene varios nombres, quizás el más generalizado sea el de "mozquitone". El principio de funcionamiento es el mismo: el oído del ser humano pierde facultades conforme éste envejece, y no puede captar determinadas frecuencias que sí son percibidas por oídos más jóvenes.  Por tanto, un móvil con este tono puede ser usado por un joven sin que los adultos se den cuenta. De hecho, empresas que comercializan tonos para móviles promocionan el mozquitone animando a los chavales a usarlo en clase, donde los móviles están prohibidos, y en casa, aunque los padres no permitan el uso del móvil mientras se come, por ejemplo. Con el mozquitone el teléfono sonará pero los adultos no lo escucharán, y el joven simulará que va al baño para atender la llamada o el mensaje que acaba de recibir. El producto se ha sofisticado tanto que se comercializa en distintas gamas de frecuencia, de forma que se limita más o menos la edad máxima de quien oirá la señal. Esta segunda faceta de la noticia nos sugiere al menos dos reflexiones. Los jóvenes pueden apropiarse de iniciativas tecnológicas concebidas por los adultos para controlarles. Esto puede aplicarse a la noticia que estamos comentando, pero también a otros ámbitos de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Y, por otra parte, cualquier tendencia social que surja tanto en el mundo adulto como en el mundo joven es susceptible de transformarse en producto comercial y generar beneficios,auna costa de explotar los conflictos intergeneracionales.

Es posible que alguien esperara encontrar en esta entrada algún enlace para descargar el tono y hacer pruebas acerca de la "edad auditiva" de cada persona. No existen esos enlaces de descarga, por razones legales. En cualquier caso, quien quiera  experimentar con el sonido, puede hacerlo en la web de Radiotelevisión Española.