La contraseña, el eslabón más débil

El diario Público se hace eco de una investigación de Universidad de Wisconsin-Madison (EEUU) y la danesa de Tecnología de Copenhague sobre las contraseñas y su utilización por parte de los internautas. La conclusión, bastante evidente incluso  antes de que se realizara el estudio, es que los malos hábitos en el uso de contraseñas son la principal causa de los problemas de seguridad que se observan en la red.

Los autores consideran malos hábitos la utilización de contraseñas cortas, formadas sólo por letras, sólo por letras mayúsculas, solo por letras minúsculas o sólo por números. También critican el uso de palabras fácilmente identificables. Han detectado que muchas contraseñas son del tipo "contraseña", "password", "123456", "usuario, etc. Para estos autores es igualmente peligroso utilizar la misma a contraseña para todos los sitios que nos la exigen: bancos, redes sociales, tiendas online, etc.  Por último, una de las prácticas de riesgo más extendida es la de facilitar el nombre de usuario y contraseña a cualquier entidad desconocida que nos lo pida por correo electrónico o a través de una página web de la que no tenemos ninguna referencia.  En todos estos casos, cualquier medida de seguridad implantada por las páginas a las que accedemos es inútil.

Las soluciones parecen sencillas, pero es también evidente que no se suelen poner en práctica: crear contraseñas que sean largas, formadas por combinaciones de letras mayúsculas y minúsculas, números y algún símbolo. También recomiendan usar un contraseña para cada sitio que nos la pida y cambiar la periódicamente. Y nunca dar datos privados como nombre de usuario o contraseña a través de correos electrónicos, ni introducirlos en páginas web que nada tiene que ver con la que en su día nos otorgó la acreditación. El problema de adoptar todas estas precauciones tiene que ver con nuestra capacidad para memorizar contraseñas tan complejas, tan variadas y tan cambiantes. Escribirlas en un papel que queda al alcance de cualquiera las hace inservibles. Existen programas informáticos que permiten guardarlas y protegerlas,... con otra contraseña.