Leemos en el Heraldo de Aragón que unas 15.000 personas ceden parte de la potencia de sus ordenadores particulares para que la universidad pueda realizar con ellos cálculos complejos requeridos por sus investigaciones en la lucha contra el cáncer o en la elaboración de fármacos. La iniciativa se enmarca en el programa Ibercivis y se basa en la participación voluntaria de ciudadanos que se inscriben en una base de datos y descargan e instalan en su ordenador un programa informático que detecta cuándo su equipo está trabajando con programas que requieren poca potencia. En ese momento, desde los sistema centrales se envía a su ordenador una tarea concreta, normalmente un cálculo o un análisis complejo sobre un elemento concreto. Cuando la tarea está terminada (no suele durar más de unos cinco minutos) se devuelven los resultados a un centro de recepción de datos. Cualquier persona puede inscribirse el el programa. También se han realizado unidades didácticas para explicar esta iniciativa en los institutos de Aragón. No es la primera vez que se hace uso del potencial de la red para aprovechar recursos particulares en la investigación. Sin duda recordamos el programa SETI, que utiliza este sistema para buscar evidencias de vida inteligente extraterrestre. En general, las experiencias realizadas hasta el momento han resultado positivas y han permitido llevar a cabo investigaciones que con otros sistemas hubieran resultado mucho más caras o definitivamente inviables. |
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